El Buen Samaritano

Las leyendas urbanas se ceban con la gente normal. Nunca encontrarás una historia que le pasó a un neozelandés zurdo que estaba en Segovia de vacaciones. Para que llame la atención, asuste y logre que se la cuentes a alguien tú (esto es básico para extenderla), ha de parecer muy normal en todo.
Es por esto por lo que las típicas familias de clase media con un coche normal, un piso y unas vacaciones normales sean siempre los principales personajes de este tipo de historias.
Esta historia arranca cuando a una familia de clase media de cualquier ciudad le roban el automóvil.
Tras poner la correspondiente denuncia, al cabo de dos semanas reciben una carta en su domicilio que dice lo siguiente:
"Estimado Sr. Ramírez:
Ante todo pedirle mil disculpas por el robo de su coche. Yo tan solo lo tomé prestado ante una situación que de verdad le prometo que era de vida o muerte. Le ruego sepa perdonármelo. El coche está aparcado en la C/ Mayor nº 4 con el depósito lleno y recien lavado.
De verdad espero que lo pueda entender como una persona ante una situación límite puede actuar como yo lo he hecho. Para pedirle perdón le remito junto con esta carta dos invitaciones para que acudan usted y su esposa a la representación de Rigoletto que tendrá lugar en el Teatro Real el próximo jueves. Espero acepte este presente y pueda perdonar mi falta.
Atentamente: Un arrepentido."
El matrimonio se alegra de ver que aun hay gente por el mundo con dignidad y que acepta e intenta arreglar sus malas obras. Recuperan el coche en perfecto estado en la calle indicada y el jueves siguiente acuden al teatro a ver Rigoletto.
Cuando vuelven a casa después de la ópera descubren que su casa ha sido desvalijada por unos ladrones.
La policía les dijo que era un método muy empleado para asegurarse que nadie habría en casa durante el robo. Primero robaban el coche y con la documentación del vehículo se hacían con información acerca de la familia, de la casa, etc...
A la pobre familia le robaron hasta la camisa pero Rigoletto no se ve todos los días,y es que, hasta para ser ladrón se puede tener estilo.