Atrapada por su colchón

Aunque parezca mentira, prometemos que esto que les vamos a contar ahora ha ocurrido realmente. De hecho la noticia ha aparecido reflejada en un periódico de ámbito local, cuyo nombre no vamos a citar aquí (porque se dice el pecado pero no el pecador). El caso es que algo aparentemente tan inofensivo como un colchón, o más bien un canapé, es decir, ese invento moderno compuesto por un colchón con un somier y un sistema que permite elevarlo dejando un hueco debajo para colocar un montón de ropa, se ha convertido en una peligrosa trampa para una ingenua ama de casa.
El caso es que la señora, a quien llamaremos Maruja para ocultar su verdadero nombre, se encontraba realizando las cotidianas tareas del hogar tranquilamente, cuando llégo el turno de la ropa recién planchada, que había que colocar debajo de la cama. Parece un sitio extraño, pero no lo es tanto cuando uno tiene en su casa ese diábolico invento llamado canapé, puesto que un sistema hidraúlico permite subir el colchón hasta un ángulo de 65º, dejando al descubierto un práctico espacio donde se pueden almacenar toneladas de ropa. Doña Maruja estaba precisamente en ello cuando los muelles fallaron y el colchón con el somier se le vino encima provocando que la pobre señora quedara atrapada entre el susodicho colchón y el hueco de la ropa.
Hasta ahí nada extraño, un accidente le puede suceder a cualquiera, pero la señora quedó en una postura que no le permitía ejercer la fuerza suficiente como para desembarazarse del colchón y quedar libre, así que comenzó a pegar gritos. Afortunadamente la ventana de la habitación, que daba al patio de luces, se encontraba abierta, así que los vecinos, alertados por los gritos de socorro de la pobre señora, avisaron a su hija, quien acudió presurosa a liberar a su madre.
Pero el cúmulo de desgracias prosiguió, ya que la hija, presa del nerviosismo, no era capaz de atinar con la llave en la cerradura de la puerta y terminó rompiéndola, así que no les quedó más remedio que avisar a los bomberos quienes, con hachas y palancas, forzaron la puerta de la vivienda liberando por fin a la pobre Maruja de su cautiverio.
Resumiendo, la bromita le costó a la familia un auténtico dineral, aquí desglosado:
Un día de ausencia en el curro de la hija por ir al rescate: 5.000 ptas
Taxi para llegar corriendo a casa: 750 ptas
Copia de la llave que se rompió en la cerradura: 400 ptas
Factura del cerrajero por acudir de urgencia: 18.000 ptas
Puerta de entrada nueva: 125.000 ptas
Factura de los bomberos por ir al rescate: 35.000 ptas
Foto del careto de los bomberos descojonándose de la risa mientras intentan sacar a la señora del colchón: ¡¡¡NO TIENE PRECIO!!!